Dame un beso...otro...otro...uno más. Dame todos los besos que seas capaz de regalarme, hoy estoy besucona.

Cada vez que rozas mis labios con los tuyos y enredas tu lengua en la mía, clamas mi sed, descansa mi pecho.
Cuando saboreo tu saliba se extremecen mis entrañas, se dilata mi entrepierna, me flaquean las rodillas y se entrega mi alma.
Si se te ocurre abrazarme mientras me besas, hoy caeré rendida, habré pasado por la luna, con parada en Laguna Esmeralda y aterrizaje entre sedas.
Dame otro beso, no todos los días una está así de besucona.