"Hoy he aprendido una lección muy importante sobre el comportamiento del ser humano.
El hombre es capaz de hacer el mayor daño posible e inimaginable con tal de superarse asimismo. Y para ello no duda en dañar de manera totalmente gratuita incluso a las personas que le quieren y le admiran. De esta forma, aprovecha para que los demás carguen con sus frustraciones no superadas, poniendo en marcha el famoso truco de la tortilla y haciendo creer al otro que la culpa de todos sus males radica en los fallos de los demás. Así, hasta el hombre de espíritu más elevado, consigue sacarse de encima el problema que le afecta, proyecta toda su rabia, se descarga y finalmente se sale con la suya, que en principio le debe procurar ser más feliz a partir de entonces.
Esto, lejos del principio de compasión, puede adornarse de tal manera que sea imposible discernir entre el “favor” que tratan de hacer a su víctima y el verdadero egoísmo propio de los hombres. Incluso, pueden hacer creer al atacado que parte de su incapacidad para superar ese problema tiene que ver con la mala actitud del otro, que en realidad no es otra cosa que la misma incapacidad y el mismo problema, pues cuando existe reincidencia es bastante fácil imaginar que los dos tienen el mismo problema que superar. Exactamente igual que uno cae ante determinadas circunstancias, el otro cae y recae. Es posible que el pobre de espíritu, además, lo haya deseado antes, pero casi seguro que jamás traicionaría el deseo del otro si no percibiese el mismo deseo.
Si se es un poco inteligente y se tienen tablas, es posible que todo esto se diga y haga en nombre de alguna presencia de carácter superior, bajo sus consejos más directos, y entonces provoquen una total falta de seguridad en la otra persona, que les hará pensar que no sólo son viles humanos sin principios, sino que además son espíritus inferiores jodiendo la vida de otros con más derechos que ellos.
Si además, el inteligente, por su posición y entorno, está bien protegido, el caso está cerrado, pues dormirá y descansará sin ningún problema; al sujeto problemático lo ha sacado de su vida, aunque en su interior sepa que el problema no desaparece tan fácil, pues mañana aparecerá otro pobre de espíritu que le puede hacer pasar por lo mismo.
Algún amigo me dijo que así empezaban las guerras. Debe de ser cierto que cuando un ser humano desea algo que no posee y trata de arrebatarlo por la fuerza, comienza un litigio sin fin. Pero cuando el pobre de espíritu, que también es otro ser humano, es capaz de reconocer la estrategia utilizada por su atacante, no sólo consigue superar el golpe sino que además puede ganar su propia guerra, porque el PERDON seguro que eleva su yo más profundo.
De manera que, en el fondo, la no acción, reacción desmedida y abuso intelectual no parecen el mejor camino para superar frustraciones ni para amar al prójimo. Por el contrario, la paciencia, la ayuda desinteresada y la acción –que a veces implica un esfuerzo desmedido por parte de uno mismo sin necesidad de hacer daño ni de alejar al problemático- pueden ayudar a ser mejor persona y casi seguro mejor ser.
La GUERRA se ha acabado porque ni siquiera va a empezar. A estas alturas, y después de lo que he aprendido sobre el comportamiento humano, prefiero “buscar” la paz."
Cuando menos te lo esperas, lo encuentras. Smirty ha sido mi paciente conciencia a lo largo del camino.
sábado, 8 de diciembre de 2007
EL TORTURADOR DE MENTES
viernes, 7 de diciembre de 2007
VUELVO POR NAVIDAD

Ha pasado casi medio año, y mira que he tenido ocasiones para acariciar el teclado. Demasiadas actividades y demasiado miedo. Esto de abrirse en canal es muy terapéutico pero hay que echarle un par. Son mis resistencias, que diría una amiga. Cada vez que necesitas hacerlo te surgen mil y una "obligaciones" que hacer: tienes que poner la lavadora, hacer una tarta, mechar la carne, pasar la aspiradora, cambiar el agua al pez....en fin deberías incluso pasarte la epilady antes de ponerte a escribir.
He sumado amigos, conservado los de antes con mucho esfuerzo y perdido alguno, pero está compensado. He descubierto que mi ser puede amar con la misma intensidad a varias personas y que mi vida es plena cuando ellos están. Debo y puedo disfrutar de lo que tengo.
Claro que quedan trabajos pendientes, pero el 2008 será otro año.
Ahora, me prometo a mí misma esprimir lo que queda del 2007 y volver a casa por Navidad. Estar al lado de mi apéndice, que a sus cinco años es el amor personificado, junto a la que he aprendido infinidad de lecciones en menos de 365 días, y despedir el año a base de fiesta pa mi cuerpo.
martes, 10 de julio de 2007
UN RESPIRO, PORFA

martes, 19 de junio de 2007
¿TIENES PROBLEMAS?
- Primero, haces grupitos con tus problemas: trabajo, hijos, ex-es, economía, amantes, amigos, casa, facturas...en fin, cada uno que apechugue.
- Segundo, unes en un conjunto los problemas de primera
- Tercero, eliges aquellos problemas del primer conjunto que no puedes solucionar tu porque no dependen de ti y haces un subconjunto.
- Cuarto, echas fuera de una patada este subconjunto del conjunto de problemas de primera fila.
- Quinto, calculas uno a uno, por orden de importancia o urgencia los problemas reales y, eso si, los solucionas y los eliminas. Hasta que se quede el conjunto vacío. De esta forma podrás ir pasando los problemillas
del resto de conjuntos de segundo orden al conjunto principal, con el único objetivo de ir solucionándolos poco a poco....O este paso me lo he inventado?.
No sé, el caso es que los problemas pululantes pueden incluso desaparecer o solucionarse por sí mismos una vez que los has apartado de los importantes, prioritarios y realmente vitales. Se emancipan y se piran de la azotea. Les das tiempo para que se aburran allí en la retaguardia y finalmente desaparecen.
¿Fácil, verdad?. Pues haaala!. A hacer conjuntos, que andamos como locos por una cuestión tonta de sumas y restas. La mala noticia es que estos puñeteros conjuntos pueden ser infinitos, jejeje.
jueves, 14 de junio de 2007
SERENIDAD
Allí, en medio del desierto de Kansas podía ver el cielo infinito, oler el polvo de la tierra que le traía recuerdos de su niñez, podía masticar la paz, sentirse pleno.

domingo, 10 de junio de 2007
Autoengaño

- Deja que vuele, que experimente, que se aclare y decida lo que realmente quiere hacer con su vida. Aire, que diría tu amiga. De lo contrario se convertirá en un ser triste y aburrido, y poco a poco perderá la ilusión para terminar echándote a tí la culpa de todo aquello que imaginó y soñó y no pudo hacer por tí. Si le dejas, mira lo que pasará.
Y como el que hace zapping y se para en una escena de la serie televisiva de turno, pudo contemplar a aquel hombre, que había decidido abandonarse.
El estaba con una niña mona y discreta, haciendo planes de boda después de organizar su casa. Había hecho lo correcto, pero sus ojos no reflejaban vida. Cada vez que se cruzaba con Ella se paralizaba y un deseo profundo le confundía. Ella reía como siempre, disfrutaba con su gente, amaba a los suyos. Pero él no podía compartir todo aquello. No pudo más. Fue a buscarla para enmendar su error. Sabía que iba a hacer daño a muchas personas, pero su futuro estaba irremediablemente ligado a Ella. Qué tonto había sido, cuánto tiempo desperdiciado por miedo. Ella, por supuesto, como en toda telenovela mega-rosa que se precie, le estaba esperando.
Ya, pero yo no le había hecho caso a Smirty. Estaba subestimando la capacidad del otro. El engaño pasaba por creer una vez más que mediante mi inteligencia, siempre superior, podría dar un giro espectacular a la situación. Estaba segura de poder manejarle, que pareciese haber soltado el cordel, no sin antes asegurarme de haberlo atado bien al dedo. Así podría volar pero no ecaparse.
- Debes dejar que se vaya y que se equivoque si se tiene que equivocar. Es duro, pero hay que hacerlo. Ya sé que estás cansada. Por eso mismo debes hacerlo. Suelta la cuerda. No la agarres con tanta fuerza. ¡Venga, hazlo!. Mañana te sentirás mejor, y si me he equivocado, enseguida lo sabrás. Has arriesgado, puede que ganes...o no. Así marcha la vida.


