lunes, 23 de mayo de 2011

Primera reflexión (5 horas después)

Sábado 21 de mayo, 07:00 horas de la mañana


Hubo una vez un hombre que me animó a subirme a su vagón, y me lo pensé mucho. Él a cambio me prometía amor eterno, y me lo pensé. Me dijo que yo era lo mejor que le había pasado, que le daba la vida y que él estaba dispuesto a dejar parte de la suya por mi, y me lo pensé, tantas palabras me abrumaban.Aseguró que era mi talismán y que me iba a hacer la mujer más feliz del mundo porque así se sentía él a mi lado, y no sé cómo ni en qué momento subí el primer escalón hacia ese tren.

Entonces empecé a soñar con los mundos maravillosos que me quedaban por descubrir a su lado, dejé parte de mi equipaje en la estación, porque creí que podía cambiar parte de aquello que ocupaba mi maleta por algo nuevo, algo distinto, y porque estaba claro que con tanto amor todo se podía superar.

Hoy he sabido que algo tan simple como el tiempo, algo con tan poco peso como los días, es suficiente para acabar con los sueños y parar hasta el tren más especial. El tren avanzaba lento, muy lento, y sin embargo el amor crecía rápido, cómo lo sujeto, cómo lo hago? Mi desesperación, mi angustia en algunos momentos, apreciada, reconocida, hablada, expresada, manifestada abiertamente sólo ha provocado que el tren se parase. Y ahora qué?

Después de este rollo sobre raíles, ahora sólo me queda reconocer un error, ese impulso que me mata, y un deseo, que no se baje nadie del tren.

No sé muy bien cómo hacerlo, hoy no soy persona, soy un trozo de carne abierta por la mitad, que se ahoga con su propio llanto, pero si tú tienes el valor de no levantarte de mi lado, yo tendré la paciencia que tú pides,me quedaré a tu lado el tiempo que haga falta, seguiré esperando el relevo, seguiré luchando por una ilusión, seguiré proponiendo ideas, buscaré contigo las soluciones y seguiré amándote como me has enseñado.

Todo eso, a sabiendas de que ello me costará caro, que me lo tendré que trabajar duro, que en cualquier momento me asaltará el recuerdo de las palabras dichas, la angustia y el miedo a que se vuelva a parar, pero decidida a pasar por ello porque sé que la recompensa merece la pena. Porque nunca quise como lo hago ahora, porque has conquistado mi corazón, porque ahora es tuyo y no sé cómo vivir sin tí. Porque te necesito en el asiento de al lado, recorriendo el camino cogida de tu mano. Es lo único que sé.

Me quiere, no me quiere

Me quiere..., no me quiere. Me quiere...., no me quiere. Hoy le enseñé a mi hija de 8 años ese juego tan tonto de los pétalos, a mi me lo enseñaron más o menos con esa edad, lo sorprendente es que a mis 42 tacos, me he visto a mi misma envuelta y abstraída en ese pensamiento durante tres días, en los que, sin una flor a la que deshojar, me he arrancado trocito a trocito partes de mi corazón.
No me tuvieron que arrancar del campo para deshojarme, sólo tuvo que venir un hombre, elevarme al cielo durante 7 meses y dejarme caer desde lo alto, sin previo aviso y sin paracaídas por supuesto, para romperme en cachitos al chocarme con la realidad (o con el sueño que vivía), ya no distingo muy bien entre la noche y el día, no sé si tengo una pesadilla y sufro de visiones, o simplemente me estoy muriendo de pena.

En cualquier caso, espero despertarme pronto y comprobar que aún me queda alguna hojita que salvar. Mi jardinero se ha ido de vacaciones, algún voluntario?



IGUAL QUE UN PROFETA

A veces me asusto conmigo misma, parece que huelo la pena, y sin querer adelanto mi propia angustia, hace unos días me dió por hablar de la esperanza del entendimiento mutuo, del querer desesperadamente, y del sufrimiento por amor puro, y va y me toca. Touché. Me he convertido en profeta. Esto me pasa por pensar y hablar.

Qué mal fario el mío. La próxima vez que me de por pensar, que venga alguien y me distraiga, por favor!