viernes, 23 de enero de 2009

BESAME. TERCERA ENTREGA

Tenía guardada una serie en torno a este ejercicio tan purificante de besar. Este es el primero.



Dame un beso...otro...otro...uno más. Dame todos los besos que seas capaz de regalarme, hoy estoy besucona.


Cada vez que rozas mis labios con los tuyos y enredas tu lengua en la mía, clamas mi sed, descansa mi pecho.


Cuando saboreo tu saliba se extremecen mis entrañas, se dilata mi entrepierna, me flaquean las rodillas y se entrega mi alma.


Si se te ocurre abrazarme mientras me besas, hoy caeré rendida, habré pasado por la luna, con parada en Laguna Esmeralda y aterrizaje entre sedas.


Dame otro beso, no todos los días una está así de besucona.

jueves, 22 de enero de 2009

REMIX O LA ATRACCIÓN FATAL

En un arranque inconsciente, un arrebato, he subido por la no-escalera al zulo, he desafiado a la suerte y aquí estoy, con mi lumbago y mi diario. Voy a recuperar todo lo que he guardado en la PDA mientras he permanecido inmóvil y "atada" a la cama. Como siempre, un recuerdo, un comentario o un sueño mueven este instinto de sacar las letras fuera, porque realmente me oprimen y me pesan dentro, es algo físico, qué locura!!!



PRIMER APUNTE.
SI ME LO PREGUNTAS TE DIRÉ POR QUÉ ME QUEDÉ DETRÁS DE LA PUERTA

Porque no me atreví a perturbar tu intimidad, porque no me atreví a mirar tu excitación, porque la hubiera arrancado los ojos al saber que te daba placer, tanto placer que yo no hacía falta.

Porque me dí cuenta de que la traición no estaba en aquella habitación, sino en mi palabrería. Porque, de repente, fui consciente de cómo te quería, en exclusiva. Porque no me habíais esperado y ahora me encontraba fuera de juego, luchando contra mí misma, tragándome todas y cada una de las palabras alegremente sentidas y expresadas para tí, por tí.

Porque mi corazón manda, aunque mi razón lo niegue. Porque tu felicidad es la mía sólo si estás conmigo. Porque hubiese querido estar sorda, porque preferí quedarme ciega.

Por miedo, por un profundo y absoluto pánico a perderte entre los brazos de otra. Porque no sabía de celos hasta que me quedé allí, destrozada, parada, inmóvil, casi muerta.


SEGUNDO APUNTE. EN MI MEMORIA

En mi memoria, en un huequecito apartado y cerrado con llave se encuentran sentimientos y vivencias para olvidar. Pero a veces, sin previo aviso, ese cajón se abre de golpe. Esta vez creo que fue un olor repugnante.

He intentado ocupar tu hueco en mi cama

para nada,

he intentado olvidar tu ira, tu rencor, tu rabia

para nada.

Siento tu peso a mi lado, tu pierna sobre mi cuerpo, tu espalda.

Oigo tus insultos, tus gritos, tus amenazas,

ya no son tus palabras.

No te marchas, te alimentas de mi culpa,

me machacas.

Pero hoy, sin embargo tengo nuevas armas.

He aprendido a esperar, a respirar,

no intentes menguar mi esperanza.

Porque, cualquier hecho renacido en mi memoria

de inmediato lo arranco, lo expreso, lo mato.

Esto te debo, en grado me lo he ganado.



viernes, 14 de noviembre de 2008

Para escuchar




- Cuánto durará mi aprendizaje, Smirty?
- Hasta el último día querida.
- Jooder, y mientras tanto tendré que pasar por esto muchas veces?
- Depende de lo torpe que seas, o como diría una amiga nuestra, de las resistencias que pongas.
- Vale, pero qué pasa cuando uno cree que ya ha aprendido la lección, que lo tiene superado y aún así no puede evitar sentirse fatal cuando vuelve a suceder.
- Te encuentras fatal porque te duele la cabeza, nada más. Las ilusiones que crees que habías puesto, no eran ilusiones sino ansiedad. Reconoces la verdad sobre tus sentimientos y aún así sigues adelante. Ahí te has hecho cómoda. Vuelves a pensar en los demás y no en tí.
- Pero existe aquello que denominan "respeto".
- Ya, pues respetate. Habla de ello con la persona indicada. Plantea la situación de nuevo. Si algo ha cambiado, hazlo saber. Si esperas algo, hazlo saber. Si necesitas algo, hazlo saber. Probablemente la respuesta sea más directa de lo que te crees, y puede que hasta más positiva de lo que piensas. Y esto SI es una ilusión.
- Estoy cansada de hacerme oir.
- Es que, querida, sigues empeñada en hablar con sordos. Es tu cruzada.

martes, 11 de noviembre de 2008

Transformismo

...Y caperucita informó al lobo:

Querido lobo, es urgente que sepas que hemos sufrido unos cuantos cambios estos días:

Ten cuidado con el cazador porque se ha disfrazado de abuelita, su ilusión de toda la vida, con redecilla en la cabeza incluida, ha dejado las armas y ha aprendido a cocinar unas rosquillas con azúcar que ni mis antepasadas.

Por su parte la abu se ha comprado unas medias de rejilla con liguero, botas altas de plataforma y un corpiño de cuero que quitan el aire, y anda por ahí de fiesta liberal en fiesta liberal. ¡No veas cómo se lo está montando!.

Pedro, el pastor, tras la dura represión sufrida durante años por su comportamiento antisocial, se ha convertido, jurando a Jehová no mentir más en la vida y se pasa el día predicando la palabra del Señor de puerta en puerta. El corderillo, harto de tanta manipulación y sentirse utilizado para cualquier excusa, ha abandonado el rebaño, se ha unido a una panda de skins y se ha rapado la lana al cero, lleva piercings en las orejas y un gran anillo en el hocico.

Y yo, por mi parte, he guardado la capa roja en el baúl. La he cambiado por unos vaqueros y una camiseta de algodón bastante más cómoda. Entro y salgo cuando quiero, sin pedir permiso a mamá. Hablo con quien me da la gana sin miedo a ningún secuestro. Paso de tartas golosas que engordan una barbaridad, y me paro a tomar unas copitas con los amigos sin pensar si llego o no a casa de la abuelita a tiempo, total ella seguro que ha salido a ligar con alguno.

En fin, querido lobo, como verás ya puedes ir cambiando de aires y dedicarte a otros menesteres, no está la vida para ridiculeces. Por cierto, si vienes por aquí traete una buena botella de vino, y celebramos nuestro encuentro a solas, a ver quién se come a quién.

viernes, 3 de octubre de 2008

Qué velada querido amigo

Vino fresquito, buenos crustáceos y charla hasta las tantas. !Cómo me gusta!.
Me gustan estas visitas más o menos improvisadas con las que puedo poner en movimiento a la sinhueso sin miedo al aburrimiento mortal del visitante.
Yo te cuento, tú me cuentas, analizamos juntos y nos reímos de nosotros mismos.
Vuelve cuando quieras. Pero trae a "Ignacio", hace mucho que no le veo. Espero que haya engordado en este tiempo, porque a la plancha hará que nos desmayemos de gusto.

Todo un placer, hasta pronto.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

TRES, DOS, UNO....ADIÓS

Me veo en la necesidad de escribir una historia que no es la mía, es la historia de un hombre que vivió en constante lucha con el tiempo. Quizás con ello acelere el preceso del olvido que sólo cura este factor, o tan sólo congele en unas letras el tiempo pasado de una vida pretérita, o todo esto, quizás sólo me sirva para perder el tiempo. Da igual.

Rubén nació con la urgencia de vivir rápido. El tiempo que pasaba en la escuela eran horas perdidas, así que decidió salir a trabajar con catorce años. Con dieciocho se fue de casa en busca de un trabajo en solitario, con veinte encontró al amor de su vida y se casó, con venticinco enviudó. Entonces, aquella mañana en que Rosi se fué, su vida se congeló. El tiempo dejó de pasar a la velocidad a la que estaba acostumbrado hasta que finalmente se paró. Aquella mañana, pensó, debío irse con ella.

Pero la vida quiso que, a pesar de su huída, a pesar de creer que los años que le quedaban se reducirían a horas traducidos en minutos sin sentido, que su vida estaba estancada en salidas y chicas esporádicas, largas noches, días encerrado en su habitación y borracheras "triátlon", se cruzó por delante de él otra mujer. El reloj comenzó a funcionar de nuevo, empezó a coger ritmo hasta que, en menos de dos años, sus manillas giraban de nuevo. Su vida se acabaría a los 40, de eso estaba seguro, de manera que debía de hacer aún muchas cosas. Eso era lo malo del tiempo, que corría. De lo que no se daba cuenta es que, desde aquella mañana en que se fue Rosi, su corazón también le había abandonado. Empeñado en rivalizar con el tiempo, quería formar su familia, tener su casa, levantar su empresa y todo con el reloj recién arrancado. Su vida se tornó un campeonato y en el devenir del tiempo se olvidó de que había comenzado al lado de una mujer, que le había dado una hija, que reclamaban su presencia en ese mismo instante, no en un futuro.

En su arrebato, en su carrera sin límites, la fatiga, la rabia por el tiempo perdido y el recuerdo de su querida Rosi hicieron que sus esfuerzos se tornaran en verdadero odio por aquella mujer que le había sacado de su lenta cruzada hacia la nada. Por ello, porque el tiempo nubló sus sueños, se quedó de nuevo solo. Un día, su mujer y su hija se separaron de él porque ya no le conocían.

Quiso volver a su habitación, parar de nuevo el reloj, morir en su cama. Pero el tiempo se había empeñado en seguir adelante, aún no había cumplido los cuarenta años. Su tercera mujer le sacó de la cama. No le había dado tiempo a deshacer la maleta. Huyó de nuevo, se fue sin decir adiós y consiguió retrasar cuatro horas su reloj. Pero ya no funcionaba bien. Los días no pasaban al mismo ritmo. Algunos días, no llegaban las noches. Algunas noches eran eternas. Su relación una quimera. En su locura adelantaba los minutos esperando vivir para volver. Volver a aquella mañana en que Rosi se fue. Su corazón, herido de muerte a estas alturas, decidió volar rápido hacia ella, sacrificando para siempre al único pedacito real y verdadero que había construido. Apretó el gatillo sin decir adiós.

FIN (36 años).

miércoles, 17 de septiembre de 2008

MIS TESOROS



No sé de dónde viene la frase "quien tienen un amigo tiene un tesoro", probablemente sea un proverbio chino o indio, que son muy dados a los consejos sobre los valores humanos.

El caso es que así lo siento, por ello creo que debo cuidarles. Con ellos río, lloro, me consuelo, me desahogo. Y por ellos, en ocasiones, vivo y sufro. Qué se le va a hacer, soy así de dramática.

Tengo varios grupos de amigos, según el grado de compicidad o afinidad, la asiduidad en nuestras relaciones y el tiempo que llevo a su lado.

Así he llegado a recoger hasta 4 clases de amigos:

  1. Los de toda la vida, que llevan a mi lado desde que tengo uso de razón. Suelen sufrir conmigo en la lejanía y a ellos me dirijo siempre que necesito sentir el calor de la amistad. Por el contrario, paradójicamente, suelen ser a los que menos veo y a los que tengo más abandonados. Será por aquello de que la confianza da asco. Les quiero como si fueran de mi misma sangre y han sufrido a mi lado estoicamente cada una de las etapas y capítulos que decidido ecribir en mi vida.

  2. Los íntimos, aquellos a los que confío mis secretos, pensamientos, confusiones, alegrías y penas. Nacieron en distintas etapas, lugares y momentos de mi historia. Les une el grado de confianza y sinceridad con que podemos tratarnos, así como la sensación de que seguirán ahí y se unirán al carro de los pimeros con el tiempo. A algunos siquiera les veo todo lo que me gustaría, pero son y están.

  3. Los buenos amigos. Con los que paso muchos momentos y mucho tiempo. A los que dedico el ahora y los que me aguantan el presente. En su mayoría cercanos física y confidencialmente. A los que se conoce bien por razones de trabajo o de vecindad y auténticos proyectos de amigos íntimos. Sólo el tiempo y el conocimiento mutuo harán que pasen a ser de uno u otro grupo. Sin embargo, suelen ser ellos los que más me preocupan y por los que más sufro. Imagino que la cercanía hace que ocupen más mi espacio y por esa razón cuento con ellos para el día a día en mayor grado. Son los primeros en saber de mis tragedias y de mis alegrías, y con los que comparto fiestas y duelos. Con los que me río y cabreo por aquello de que el roce hace la unión. Y de los que me aparto silenciosamente cuando, tras muchas afinidades, surge la irremediable diferencia. No por esto último abandono a los que considero buenos amigos. Creo en la amistad verdadera, que es, por experiencia, la que lima diferencias, la que llena mi alma y por la que, cuando haces recuento, te das cuenta de los amigos tan raros y varipintos que tienes.

  4. Por último están los amigos que quedan por venir. Personas que acaban de hacer aparición en mi vida y con las que intuyo tendré más de una charla. Y alguno, seguro, que aún no conozco.
La pareja-amigo no entra dentro de ninguna de estas clases de amigos y ésta, por sí misma, forma un grupo aparte y a ella debería dedicarle un post, o dos, o tres...

Tampoco sé de dónde viene el refrán aquel de tener amigos hasta en el infierno, este pensador sin duda era un prgmático, pero sin ellos la vida debe ser un verdadero calvario. Estoy orgullosa de todos mis amigos (con sus virtudes y sus defectos), y decididamente, les necesito para ser feliz y sentirme plena.

viernes, 12 de septiembre de 2008

CREO EN TI


Creo en el Ser Humano. Creo en su poder de sufrimiento y superación. Creo que el Hombre es fuerte, y la Mujer más. Creo en tí.

Para tí

martes, 2 de septiembre de 2008

ERASE UNA VEZ...UN SUPERHÉROE

Érase una vez un hombre que vivía en un pequeño pueblecito al lado de una gran ciudad. Un día fue llamado por los hombres de Estado para que diese explicaciones de determinadas conductas reprochables en sus hijos. El hombrecillo, aturdido, no pudo más que pedir sus más sinceras disculpas por aquello, y dar a conocer las penurias y calamidades por las que estaba pasando. Él había abandonado un "Muy Buen Trabajo" en la ciudad para cuidar de su esposa enferma y de sus hijos pequeños.

Se había dedicado en cuerpo y alma a aquel deber, hasta que un buen día no pudo más que ingresar a su querida mujer, enferma mental, y dedicarse a sus hijos que le necesitaban. Venido a menos económicamente, cuidaba de la casa y de los niños como su buen entender le enseñaba, porque a él, hombre, nadie le había educado en esos menesteres. Lamentaba no saber hacerlo mejor, y si sus hijos lanzaban palabras impropias de su edad, no llevaban la raya del pelo bien hecha o se dejaban los deberes sin hacer algún día, era porque él estaba fallando, no podía más. Derrumbado pidió auxilio para poder encarrilar a sus hijos y adecentar su hogar como merecía su familia.

"Se merecían...merecían que a la vuelta les leyese la cartilla a esos mocosos. Mierda de niños. Por más palizas que les pegaba no aprendían. Igual que su mujer, zorra loca. Cómo echaba de menos aquellos días en que llegaba a casa, exhausto de lidiar con altos cargos, para descargar toda su ira contra aquella desgraciada, despojo humano, subnormal y frígida. Ahora se tenía que consolar manteniendo a raya a esos enanos, hijos del demonio, que no le dejaban ver sus películas de adultos a cualquier hora (hasta que les enseñó a verlas con él). Seres que siempre querían comer más. ¿Comer más?, si aún no te lo ganas, te voy a dar yo comida, barra incluida.
¿Que soy qué?, un extraterrestre mango culero, así me ves y me describes?. A ver si se atreve a decírmelo esta noche cuando entre en su habitación y me baje los pantalones...".

Pobre hombre, él, un superviviente en un mundo de mujeres, luchador, amante de sus hijos. Lo que de verdad era... era un Superhéroe. Aquellos hombres no escucharon más. No sabían escuchar pensamientos, no tenían ojos para esos niños, ni oídos para los gritos de la mujer. Ya nadie valora el esfuerzo de los hombres. A éste vamos a darle otra oportunidad.


Nadie me preguntó. De haberlo hecho les hubiese contado que el mal, disfrazado de hombrecillo, me visitó una noche para advertirme y para decirme: "Volveré a hacerlo -sonrisa incluida-, ¿arrepentirme yo?, no. Soy inteligente, me saldré con la mía".

domingo, 17 de agosto de 2008

EL MAL DE LA ENVIDIA

DEFINICIÓN: Tener envidia. Lamentar el bien ajeno. Desear o apetecer para sí lo que otro tiene.

SINÓNIMOS: Ambicionar, anhelar, ansiar, apetecer, codiciar, desear, querer, incitar, resentirse, disgustarse, consumirse, rivalizar.

Después de leer algún comentario ajeno, me he puesto a analizar. ¿Sufro de envidia?. Y después de un rato, pensándolo bien, creo que descarto la idea de ser envidiosa en el sentido más despectivo de la palabra.

No lamento el bien ajeno. Al contrario, me alegro de que los demás disfruten de lo que tienen, porque en la mayoría de los casos se lo merecen y se lo han currado.

Puede que sí, que en algún momento desee para mí esa felicidad ajena, la complicidad de la que disfrutan unos y otros, pero eso es más parecido al anhelo, porque en el fondo todos deseamos encontrar con quien compartir sentimientos, momentos, lugares.... Quién no ha deseado la felicidad personificada en los demás alguna vez?. Decididamente no. Ésta sería envidia de la "buena". Deseo que los demás sigan disfrutando de ese logro por mucho tiempo.

No intento rivalizar para conseguir aquello que alcanzaron otros. Si con rivalizar se entiende utilizar cualquier método por maquiavélico que sea. Yo me trabajo lo que creo que merece la pena, y soy capaz de compartirlo pensando en los demás, no soy codiciosa. Entonces, tampoco soy envidiosa.

Resentirse, consumirse, incitar (a algo perverso entiendo), no creo que lo haya exteriorizado nunca. Cuando me resiento por algo, me refugio. Cuando algo me consume, me cabreo conmigo misma, y soy incapaz de incitar a nadie contra nadie y contra nada. ¿Que me quejo?, esa es la única vía de expresión que llego a utilizar cuando algo no me parece correcto. Pero contra ese defecto, siempre se me puede replicar. De ahí nace la discusión y hasta el entendimiento. No de la envidia.



El silogismo quedaría:

Si

No lamento el bien ajeno
No ambiciono
No rivalizo
No incito al mal

Luego

No soy de naturaleza envidiosa

Qué es lo que siento entonces, si no es envidia?. Simplemente pena por lo que no es.

En varias ocasiones, en distintos lugares y distintas personas, me dijeron: prepárate porque la negatividad te llegará en forma de envidias. Levantas envidias y no sabes por qué. Nunca le di importancia, pero empecé a prestar atención. Nunca se me pasó por la cabeza que la envidiosa fuese yo. Es más, ahora puedo gritarlo a pulmón abierto !No soy envidiosa!... ni tampoco rencorosa.