¿Se puede llorar sangre?, sin ser una imagen de Cristo ni de la Virgen, sin llamarse el Salvador ni atribuirse milagros, o sea, siendo una persona normal y corriente.
Pues ella lloraba amargamente, sangre, por su hija perdida, por su marido que no atinaba a colocar el vídeo de VHS (que no entendía muy bien por qué había comprado un VHS nuevo si solo tenían DVD's), por aquella habitación en 3D, toda pintada de negro con una luz lateral y una ventana. Por las palabras de su niña que venía a socorrerla, porque él se empeñaba en una inutilidad...
Sin embargo, no estaba triste. ¡Qué locura!

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