viernes, 7 de diciembre de 2007

VUELVO POR NAVIDAD



Ha pasado casi medio año, y mira que he tenido ocasiones para acariciar el teclado. Demasiadas actividades y demasiado miedo. Esto de abrirse en canal es muy terapéutico pero hay que echarle un par. Son mis resistencias, que diría una amiga. Cada vez que necesitas hacerlo te surgen mil y una "obligaciones" que hacer: tienes que poner la lavadora, hacer una tarta, mechar la carne, pasar la aspiradora, cambiar el agua al pez....en fin deberías incluso pasarte la epilady antes de ponerte a escribir.




Risa, pena, soledad, rabia, alegría, angustia, serenidad, amistad, enemistad, fustración, desengaño, pasión...ha pasado de todo, pero casi al final del 2007 voy consiguiendo que la balanza se equilibre. Termino el año con los mismos problemas con los que lo empezé, aunque en menor peso y con muchos otros resueltos.

He sumado amigos, conservado los de antes con mucho esfuerzo y perdido alguno, pero está compensado. He descubierto que mi ser puede amar con la misma intensidad a varias personas y que mi vida es plena cuando ellos están. Debo y puedo disfrutar de lo que tengo.


Claro que quedan trabajos pendientes, pero el 2008 será otro año.


Ahora, me prometo a mí misma esprimir lo que queda del 2007 y volver a casa por Navidad. Estar al lado de mi apéndice, que a sus cinco años es el amor personificado, junto a la que he aprendido infinidad de lecciones en menos de 365 días, y despedir el año a base de fiesta pa mi cuerpo.

martes, 10 de julio de 2007

UN RESPIRO, PORFA


Cuándo tuve la sensación de estar descansando?..Ummm, no me acuerdo. DEMASIADO, esa es la única palabra que me viene a la mente. Ya no digo aquello de "NECESITO UNAS VACACIONES", que la última vez que sugerí algo así me tire un mes y medio en cama, previa visita al hospital.


Por Dios, por Dios...un Respirín.

martes, 19 de junio de 2007

¿TIENES PROBLEMAS?




1 problema, 2 problemas, 3 problemas....
¡Ya se cómo solucionarlos!. Yo, una escéptica de las matemáticas y he comprendido que todo me pasa por no saber sumar y restar conjuntos. La culpa la tienen las monjas por no insistir en ellos y dejar que pasase EGB sin saberme la tabla de multiplicar y sin saber hacer intersecciones entre conjuntos.

Verás, es muy fácil.
  • Primero, haces grupitos con tus problemas: trabajo, hijos, ex-es, economía, amantes, amigos, casa, facturas...en fin, cada uno que apechugue.

  • Segundo, unes en un conjunto los problemas de primera

    fila, el resto los dejas fueras.


  • Tercero, eliges aquellos problemas del primer conjunto que no puedes solucionar tu porque no dependen de ti y haces un subconjunto.

  • Cuarto, echas fuera de una patada este subconjunto del conjunto de problemas de primera fila.

  • Quinto, calculas uno a uno, por orden de importancia o urgencia los problemas reales y, eso si, los solucionas y los eliminas. Hasta que se quede el conjunto vacío. De esta forma podrás ir pasando los problemillas del resto de conjuntos de segundo orden al conjunto principal, con el único objetivo de ir solucionándolos poco a poco....O este paso me lo he inventado?.

No sé, el caso es que los problemas pululantes pueden incluso desaparecer o solucionarse por sí mismos una vez que los has apartado de los importantes, prioritarios y realmente vitales. Se emancipan y se piran de la azotea. Les das tiempo para que se aburran allí en la retaguardia y finalmente desaparecen.

¿Fácil, verdad?. Pues haaala!. A hacer conjuntos, que andamos como locos por una cuestión tonta de sumas y restas. La mala noticia es que estos puñeteros conjuntos pueden ser infinitos, jejeje.





jueves, 14 de junio de 2007

SERENIDAD

Allí, en medio del desierto de Kansas podía ver el cielo infinito, oler el polvo de la tierra que le traía recuerdos de su niñez, podía masticar la paz, sentirse pleno.



De pequeño tenía un caballo de madera con crines de cuerda negra al que acariciaba pensando que era real, y lo fue, se llamaba Far. Había cabalgado con él, se había escapado lejos y a solas muchas veces, en busca de esa tranquilidad que ahora le llenaba. Sabía que ésta sería la última vez que contemplaría aquel paisaje. Los años habían cumplido su misión y además se habían portado muy bien.


Su familia, Tomás y su mujer. Todos formaban parte de sus días y gracias a ellos podía estar allí, en medio del desierto.


Estaba cansado, su cuerpo ya muy frágil apenas podía sujetar tanto hueso y tanta piel, blanca sin pigmentación ni melalina que le protgiese de los fulminantes rayos del sol. Si no fuese por el sombrero, hasta el bello que tenía en la cabeza desaparecería achicharrado. A su lado Far, su fiel amigo, esperaba tranquilo.


No podía haber elegido mejor vida para aprender sobre el verdadero amor. Esta vez transformado en Tomás. Con él conoció el miedo, el dolor, la alegría y la esperanza. Con él había salido a detener bandidos de ocho años, habían cabalgado hasta caer exhaustos, había conquistado chicas en el baile... Tomás había sido su amigo de aventuras, su compañero de hospital, su confidente y su conciencia. El primero que entendería su despedida sería Tomás.


¡Qué cansado estaba!, pero estaba listo. Vió la luz inmensa que se acercaba y se despidió de todos.


Tomás llegó a casa de Kim con su pick-up destartalado. Lucía le vió aparecer desde la ventana y salió corriendo. Desde la puerta entreabierta le preguntó si no estaba Kim con él. Tomás no pudo contestar, sus miradas se clavaron y ambos supieron en ese preciso instante que el final había llegado. Tantos años a su lado, tantas noches en vela, tantas risas y tantas lágrimas y ahora, todo se había acabado. Ninguno podía llorar, sus almas estaban inundadas de tranquilidad y paz. Kim estaba bien. No hubo aspamientos, no hubo drama ni escenas trágicas. Tom se limitó a coger el teléfono para llamar a su mujer, ella era la mejor amiga de Lucía y ahora la necesitaba, pero no acaba de pensarlo cuando apareció a su lado, con la melena negra despeinada y una pregunta en la cara. Ninguno le respondió y ella inspiró hondo.


Fue entonces cuando vieron que algo se acercaba desde el cielo nublado y gris, como el relámpago que sube, una nave. Poco a poco descendió hasta pararse justo delante de los tres. No era demasiado grande, tal vez como un turismo de dos plazas. Allí estaba Kim con una sonrisa que todos creyeron ver algún día pero que nunca imaginaron más sincera.


- Si alguno quiere venir conmigo, este es el momento. Solo puedo llevar a uno. Elegid vosotros.


Deseo, desconcierto, miedo, alegría, tristeza, pánico. Todo y nada. Katrina le dió un beso a Tom, apretó la mano de su amiga Lucía y comenzó a andar. Todos aquellos años de silencio, de fidelidad a su marido y un amor resignado la habían hecho fuerte, muy fuerte. Y sin decir nada se acercó hasta Kim, le cogió la cara con sus manos y le dió un beso. Kim ya lo sabía, la ayudó a subir al biplaza espacial. Echó la mirada atrás y con la misma sonrisa con la que había aparecido, se despidió. La nave despegó lenta en vertical y en menos de dos segundos, desapareció en el infinito del cielo de Kansas. Su tierra natal.

domingo, 10 de junio de 2007

Autoengaño




Ya me lo había advertido Smirty, ella nunca miente. Se puede equivocar pero no miente y sabía que de esta forma no funcionaría.

- Deja que vuele, que experimente, que se aclare y decida lo que realmente quiere hacer con su vida. Aire, que diría tu amiga. De lo contrario se convertirá en un ser triste y aburrido, y poco a poco perderá la ilusión para terminar echándote a tí la culpa de todo aquello que imaginó y soñó y no pudo hacer por tí. Si le dejas, mira lo que pasará.

Y como el que hace zapping y se para en una escena de la serie televisiva de turno, pudo contemplar a aquel hombre, que había decidido abandonarse.

El estaba con una niña mona y discreta, haciendo planes de boda después de organizar su casa. Había hecho lo correcto, pero sus ojos no reflejaban vida. Cada vez que se cruzaba con Ella se paralizaba y un deseo profundo le confundía. Ella reía como siempre, disfrutaba con su gente, amaba a los suyos. Pero él no podía compartir todo aquello. No pudo más. Fue a buscarla para enmendar su error. Sabía que iba a hacer daño a muchas personas, pero su futuro estaba irremediablemente ligado a Ella. Qué tonto había sido, cuánto tiempo desperdiciado por miedo. Ella, por supuesto, como en toda telenovela mega-rosa que se precie, le estaba esperando.

Ya, pero yo no le había hecho caso a Smirty. Estaba subestimando la capacidad del otro. El engaño pasaba por creer una vez más que mediante mi inteligencia, siempre superior, podría dar un giro espectacular a la situación. Estaba segura de poder manejarle, que pareciese haber soltado el cordel, no sin antes asegurarme de haberlo atado bien al dedo. Así podría volar pero no ecaparse.

Ese era el error, el verdadero autoengaño. Smirty lo sabía y yo también. Esa no era la solución. Ahora no reían como antes, el tedio y el silencio eran evidentes. No había conversación interesante que seguir, aunque a modo de consuelo se dijese a si misma que en el fondo no buscaba un compañero de oratoria divina. Solo los escasos momentos de cama tapaban aquella relación medio muerta.

- Debes dejar que se vaya y que se equivoque si se tiene que equivocar. Es duro, pero hay que hacerlo. Ya sé que estás cansada. Por eso mismo debes hacerlo. Suelta la cuerda. No la agarres con tanta fuerza. ¡Venga, hazlo!. Mañana te sentirás mejor, y si me he equivocado, enseguida lo sabrás. Has arriesgado, puede que ganes...o no. Así marcha la vida.


Adiós corazón, buena suerte!

lunes, 21 de mayo de 2007

ESTOY PERDIDA

Estoy perdida, cuando quiera enterarme de algo ya habrán diseñado otra herramienta más rápida, interactiva e intuitiva para compartir unas letritas.