Nunca le dije a nadie abiertamente que estaba enamorada, significa eso que nunca lo estuve?
Sé que he querido desesperadamente, que he amado muchísimo, que me he acomodado en el querer, que me he ilusionado amando, incluso que he apostado por amor, pero no sé si puedo decir que he estado enamorada en el sentido más poético y literal del concepto.
Creo que para anunciar este sentimiento debería sentir perpétuamente mariposas en el estómago, locura y ceguera transitoria y fidelidad eterna. Sin embargo, no sufro de cosquilleos ni creo en el amor eterno, salvo en la recta final de una vida.
Hoy viviría tranquilamente al lado de aquel que me cuida, me complementa, me divierte y me enseña aquellos matices de la vida que aún no he saboreado. Y lo haría a sabiendas de que habrá diferencias, desajustes y esperas, pero con la esperanza de que haya entendimiento mutuo, búsqueda común de la felicidad y mucho amor, pero sin el consabido sufrimiento del enamorado.
Que, ¿si estoy enamorada?. Pues no sé si esto es el enamoramiento de una mujer madura. Sólo estoy segura de una cosa, de que quiero. Lo del enamoramiento se lo dejo a los más románticos, para los que no hay edad tope.
Cuando menos te lo esperas, lo encuentras. Smirty ha sido mi paciente conciencia a lo largo del camino.
domingo, 24 de abril de 2011
Paradojas de la vida
Si supiese por qué tengo constantemente esta música en mi mente, pero a pesar de lo triste que parece, a mí me llena de emoción y me alegra el día. Paradojas.
Será que me hago mayor...no me olvido del ayer, aunque vivo con esperanza el mañana.
domingo, 30 de enero de 2011
En verde vivo
Este año el verde es mi color. He de anunciarte Smirty que el pasado, oscuro y triste, ha tornado de color, mis pensamientos hoy son intensamente verdes.
El latido de mi corazón es verde hoja, el aire que respiro como la hierba, y mi sonrisa verde, su perfume verde, y sus ojos... verdes.
Puedo pensar en el futuro con la tranquilidad del presente, porque el verde se ha metido en mis venas y corre por ellas como si de sabia se tratase, se ha instalado en mi casa, ha abierto las ventanas para que la fotosíntesis que sufro permita que siga creciendo, y además se ha traido al jardinero perfecto, aquel que riega mis sentimientos, mi alegría, mis esperanzas y hasta mi conocimiento.
Traigo buenas noticias Smirty, he brotado a la vida, tengo el espítiru preparado, la energía renovada, y el cuerpo más húmedo y verde que nunca.
Hoy estoy feliz, y el más verde de los hombres me acompaña.
lunes, 23 de noviembre de 2009
DUDANDO VIVO
Si fuera tan simple, lo haría. Si el corazón y la cabeza estuviesen en perfecta sintonía, no dudaría. Pero mi esencia es así.
Dudo de que la razón sea la respuesta a mi tranquilidad.
Dudo de que sea el corazón el que me guíe hacia la felicidad.
Dudo de las buenas intenciones, dudo de las entregas, dudo de las ilusiones, dudo de las palabras, dudo de los silencios, dudo hasta de mis propios sentimientos.
Dudo por dudar, y dudando no termino por decidir dónde pararme. Cuando creo que tengo la seguridad de haber escogido el camino correcto, siempre aparece algún elemento que me hace dudar.
¿Y si estoy empeñada en un sueño imposible?
¿Y si aquello que anhelo no existe o simlemente no me toca vivirlo, y mientras espero estoy perdiendo algo verdadero y real?
¿Y si vuelvo a caer en las mismas dudas?
...dos días después...
Si dudas es posible que no merezca la pena pensar en ello, no lo habías pensado?
Si dudas quizás no sea el momento adecuado para decidir.
Si tienes dudas para discernir entre lo correcto y lo que no lo es, probablemente la oferta no sea la más acertada.
Estudia la oferta, escucha al corazón, anota las dudas y plantea una alternativa ajustada a tu sueño, date tiempo para todo esto y expón el resultado. Sólo así podrás saber si aquello que te ofrecen es lo que tú esperabas.
domingo, 4 de octubre de 2009
Yo también te quiero
- Estás ahí Smirty?
- Claro, siempre estoy a tu lado.
- Eres tú?
- Pues claro que soy yo, soy tu voz, recuerda, soy tu memoria, soy la que dicta tus locuras oníricas de cada noche.
- Hacía mucho que no hablaba contigo. Hoy alguien me recordó que seguías ahí. Por qué no has hablado conmigo todo este tiempo?
- Porque te bastabas tú sola para plasmar tus sueños.
- Hoy te necesito.
- Lo sé. Te sientes sola. Siempre acudes a mí cuando te encuentras sola.
- Cuando tengo compañía o la mente demasiado ocuapada en tareas puramente prácticas y reales no me acuerdo de tí, es la verdad.
- Y me alegra. Significa que eres capaz de hacer realidad tu vida sin ayuda. Eres una luchadora. Pero debes descansar. Descansa del trabajo, de la pelea diaria por la educación de tu hija, de las frustraciones por la metas no conseguidas, de la rabia por las injusticias sufridas, del desaire de los necios, del desamor, descansa del cansancio.
- Quiero hacerlo, pero no me dejan. Siguen persiguiéndome los fantasmas del pasado, los ignorantes con poder, los locos de amor. Todos se meten y urgan en mis sentimientos sin escrúpulos. Cómo puedo hacer para que paren?
- Ya lo estás haciendo. Con paciencia y tiempo. Sigue creyendo en tí, en tu poder, en tu fuerza, en el amor, y llegará. Llegará el momento en que los ignorantes se retiren de tu camino, aburridos por no poder contigo, los fantasmas regresearán al más allá para descansar en paz, y los locos cobrarán su cordura y dejarán de perseguir explicaciones que no puedes dar.
Mientras tanto, éste es tu tiempo y tu espacio, cuenta conmigo. Sólo yo entiendo tus palabras. El resto las adapta a lo que quieren leer. Alguno se dará por aludido sin haberle mencionado y otros no serán capaces de verse reflejados en tus palabras más sinceras. Pero ese no es tú problema. Tus sueños, tuyos son.
- Tienes razón. Me gusta hablar contigo, sobretodo en estos momentos, cuando mis deseos no son satisfechos, cuando un día tras otro, me encuentro sola. Cuando anhelo el calor de un cuerpo a mi lado sólo por el inmenso goce de sentir el roce de mi piel con el otro. A veces pienso que esto será así el resto de mi vida, que soy yo quien quiere vivir de este modo y por eso no busco donde puedo encontrar, sino allí donde sé que el intento fracasará.
- Puede ser, pero lo importante es que lo reconozcas y no te engañes con más búsquedas falsas. Para y disfruta de tu soledad. Sabes que ése es el camino.
- Lo sé. Lo sé. Te quiero Smirty.
- Y yo a tí. Creo que vamos por el buen camino.
jueves, 10 de septiembre de 2009
Una nota de amor
Alguien ha dejado esta noche una nota en el centro mismo de mi pensamiento que decía:
"te quiero"
Cómo voy a responderte si aún no te conozco, si no he oído tu voz, si no he besado tus labios?.Sólo he podido ver tus ojos profundos, tranquilos, atravesándome. Eran de color miel.
Julio 2009
Hay un hueco
Tengo un hueco profundo en el centro del pecho, en el mismo esternón, que quizás nunca se vea completo. Se me olvida que está ahí cuando veo a mi niña, la beso y la acaricio. No me acuerdo cuando estoy rodeada de mis amigos y de mi familia. Pero en momentos como éste, cuando parece que tapar ese hueco llevará acaso más tiempo del deseado, es cuando siento la presión de su falta. Quiero pensar que algún día se llenará. Ese día alguien me mirará a los ojos y antes de decir nada habrá pensado "amo a esta mujer". Yo le estaré mirando y sin abrir la boca me oirá decir "amo a este hombre".
Agosto 2009
Agosto 2009
miércoles, 24 de junio de 2009
Be water
Tú eres la felicidad en sí misma.
Tú tienes la respuesta a todas tus dudas.
Tú sabes disfrutar de la vida. Tú tienes el deber de disfrutarla.
Tú quieres ver feliz a los tuyos, y ellos a tí.
Sé feliz con lo que tienes y con lo que no tienes también.
Lucha por tí, que los demás estaremos a tu lado para aplaudirte.
¿Quieres dejar de llorar? Pues hazlo.
Be water
Tú tienes la respuesta a todas tus dudas.
Tú sabes disfrutar de la vida. Tú tienes el deber de disfrutarla.
Tú quieres ver feliz a los tuyos, y ellos a tí.
Sé feliz con lo que tienes y con lo que no tienes también.
Lucha por tí, que los demás estaremos a tu lado para aplaudirte.
¿Quieres dejar de llorar? Pues hazlo.
Be water
martes, 28 de abril de 2009
Recuerdo que...
Recuerdo que tuve un novio con veinte años que me preparaba colacao fresquito en pintas de cerveza para recuperar las fuerzas entre polvo y polvo...ummm ¡qué rico estaba!. Me bailaba, me cantaba en play back y me traía uvas a la cama. Un encanto.
Recuerdo que hace veinte años celebré mi cumpleaños con mis amigas cenando hasta que empalmé la cena con una juerga imprevista al lado de un periodista deportivo (entonces despuntaba, hoy está algo más reconocido) y un equipo de baloncesto. Yo, metro y medio mal medido, bailando y bebiendo con todo el equipo de chicarrones en un garito muy famoso de Madrid, hasta que, borrachos mi amigo y yo, terminamos en aquel coche fantástico con suspensión manual, probándome el conjuntito de ropa interior que me habían regalado mis amigas. Jajaja, ¡qué desparrame!.
Recuerdo que una vez al día recibía una llamada interior desde el teléfono de un compañero secreto, e inmediatamente comenzaba un ritual basado en la escapada furtiva al ascensor de la consejería so pretexto de sacar un café de la máquina. Nos encontrábamos en aquel habitáculo cerrado y móvil, pasando de la última planta del edificio al almacén del sótano, y allí nos abalanzábamos el uno sobre el otro, nos sobábamos y nos comiámos la boca, el corazón se me salía del pecho, la adrenalina recorría mi circuito y se me empapaban las bragas. Por institnto, me arreglaba el pelo, me secaba la boca y salíamos del ascensor charlando amigablemente sobre cualquier tema intrascendente que se nos ocurría, sacábamos la coca-cola y el café al más puro estilo CámaraCafé y retornábamos al ascensor para repetir la escena de bajada pero en sentido contrario. Nos despedíamos con una mirada cómplice y regresábamos cada uno a su sitio. ¡Ufff, qué calores!.
Recuerdo que tomaba baños de espuma en mi bañera junto al padre de mi hija, y para que yo no dijese que aquello no era glamouroso, él conseguía convertir la bañera en un yacuzzi natural, a base de aires corporales.¡Qué risa!.
Recuerdo que a menudo me llamaba un amigo para darle a la sinhueso sin límite de tiempo, una hora, una hora y media, dos horas.... unas veces hablaba yo sola, otras le tiraba de la lengua a él, hasta que yo empezaba a bostezar, se me abría tanto la boca que me podía ver a través de la línea de teléfono, momento en el que se daba por satisfecho y me mandaba a la cama. Conversaciones ligadas, mutuo entendimiento, complicidad y mucha mucha confianza para decirnos cualquier cosa. Recuerdo que hasta las broncas, que las hemos tenido, han merecido la pena. ¡Qué gusto tener amigos así!.
Cuando tengo un rato tranquilo, recuerdo, recuerdo siempre momentos buenos y agradables porque los malos recuerdos prefiero aparcarlos en un cajoncito de mi cerebro bajo llave, esos otros ya se activan solos cuando menos te lo esperas.
Recuerdo que hace veinte años celebré mi cumpleaños con mis amigas cenando hasta que empalmé la cena con una juerga imprevista al lado de un periodista deportivo (entonces despuntaba, hoy está algo más reconocido) y un equipo de baloncesto. Yo, metro y medio mal medido, bailando y bebiendo con todo el equipo de chicarrones en un garito muy famoso de Madrid, hasta que, borrachos mi amigo y yo, terminamos en aquel coche fantástico con suspensión manual, probándome el conjuntito de ropa interior que me habían regalado mis amigas. Jajaja, ¡qué desparrame!.
Recuerdo que una vez al día recibía una llamada interior desde el teléfono de un compañero secreto, e inmediatamente comenzaba un ritual basado en la escapada furtiva al ascensor de la consejería so pretexto de sacar un café de la máquina. Nos encontrábamos en aquel habitáculo cerrado y móvil, pasando de la última planta del edificio al almacén del sótano, y allí nos abalanzábamos el uno sobre el otro, nos sobábamos y nos comiámos la boca, el corazón se me salía del pecho, la adrenalina recorría mi circuito y se me empapaban las bragas. Por institnto, me arreglaba el pelo, me secaba la boca y salíamos del ascensor charlando amigablemente sobre cualquier tema intrascendente que se nos ocurría, sacábamos la coca-cola y el café al más puro estilo CámaraCafé y retornábamos al ascensor para repetir la escena de bajada pero en sentido contrario. Nos despedíamos con una mirada cómplice y regresábamos cada uno a su sitio. ¡Ufff, qué calores!.
Recuerdo que tomaba baños de espuma en mi bañera junto al padre de mi hija, y para que yo no dijese que aquello no era glamouroso, él conseguía convertir la bañera en un yacuzzi natural, a base de aires corporales.¡Qué risa!.
Recuerdo que a menudo me llamaba un amigo para darle a la sinhueso sin límite de tiempo, una hora, una hora y media, dos horas.... unas veces hablaba yo sola, otras le tiraba de la lengua a él, hasta que yo empezaba a bostezar, se me abría tanto la boca que me podía ver a través de la línea de teléfono, momento en el que se daba por satisfecho y me mandaba a la cama. Conversaciones ligadas, mutuo entendimiento, complicidad y mucha mucha confianza para decirnos cualquier cosa. Recuerdo que hasta las broncas, que las hemos tenido, han merecido la pena. ¡Qué gusto tener amigos así!.
Cuando tengo un rato tranquilo, recuerdo, recuerdo siempre momentos buenos y agradables porque los malos recuerdos prefiero aparcarlos en un cajoncito de mi cerebro bajo llave, esos otros ya se activan solos cuando menos te lo esperas.
Y los sueños, sueños son
Fuera en la calle soplaba el viento y se acercó a cerrar las puertas correderas del salón porque se estaban volando las cortinas. Al mirar a través del cristal, vió que había mucha gente en la calle, paseando por en medio de la calzada.
- Pero bueno, con el día que hace, ¿qué hay hoy en la calle para que todo el mundo salga, es Semana Santa?
- Síiii, mamááááá, estamos en Semana Santa- gritó la enana de seis años desde su habitación-. Hoy hay "profesión", o no lo sabes?.
"Ah! claro, por eso ha salido todo el mundo fuera. Con lo bien que se está en casita, se va a poner a llover de un momento a otro."- pensó con una sonrisita en la cara. Tranquila y melancólica miraba el ir y venir de la gente y esperaba que se cruzase el famoso paso del Cristo.
En cuestión de segundos no daba crédito a lo que veía. Ahí, al otro lado de la calle, inmóvil, mirándola fijamente, estaba Él. Sin pensarlo dos veces abrió la puerta de un golpe y salío corriendo a su encuentro. El frió le dió en la cara, pero no lo sentía, a pesar de llevar tan solo una camisa y un vaquero no podía pensar en perder el tiempo para coger un abrigo. Le llamó a gritos mientras se acercaba, pues el bullicio de la fiesta podía hacerla perder a su "jefito". El la esperó clavado en su sitio. Cuando estuvo a su altura se lanzó a su cuello y se colgó de él, que la cogió en volandas como si de una niña pequeña se tratase. Y así, en sus brazos, con las piernas rodeando su cuerpo y apretándose a su cabeza le besó en la cara, en los labios, en el cuello. Su corazón latía mucho más allá de lo permitido, su alegría superaba lo infinito, sus ojos llenos de lágrimas no podían verle, pero podía olerle y sentirle. Él también la abrazaba con fuerza.
- ¿Cómo has llegado hasta aquí? ¿Por qué nos hiciste creer que habías muerto?. No tienes ni idea de lo que hemos sufrido por tí. Perdona, perdona, perdona, perdona por haberte perdido el respeto, por haber huído, por haberme refgiado en otros hombres, por no comprenderte, por no amarte lo suficiente para haberte entendido, sabes que te quiero y ahí dentro está tu hija, ella te necesita, ¿cómo has sido capaz de abandonarla?. Ve a casa y dila que has vuelto para estar con ella.
- Os quiero, tuve que hacerlo, por vosotras. Te he querido tanto y te quiero, y quiero tanto a mi hija que no puedo permitir que os pase nada por mi culpa. Tuve que hacerlo. Ellos me obligaron. Me tengo que ir, ahora definitivamente.
-¡Noooo!, ¡No, otra vez no! por favor.... Las lágrimas corrían por sus mejillas, imposible de contenerse, se ahogaba.
- De lo contrario tendría que matar al hijo. Ellos querían que matase al hijo de Dios. No lo hice y ahora voy a pagar por ello.
Llegaba el paso del Cristo en la Cruz, bailado por cincuenta costaleros, guardado por los fieles y seguido por las mujeres de luto. Entonces, sacó la pistola de su abrigo.
No podía ser, no ahora. De entre la multitud aparecieron tres hombres trajeados de negro y gafas oscuras, sacaron sus armas y apuntaron a su marido. Ella gritó hasta perder la voz, un ¡NOOOOOOOO! irrepetible pero ahogado por los tambores de la procesión. Entonces Rubén apuntó al Cristo. No entendía nada, por qué apuntaba a una imagen, a quién quería matar,Dios ya sangraba por su costado, cuál era su misión en la tierra. Por qué iba a morir por segunda vez. Sonaron los disparos que acertaron al corazón de su marido, que cayó desplomado, fulminado.
- Lo hice por vosotras. Os quiero. Perdonadme por tanto dolor. Dila que la quiero.
No iba a disparar a Jesús. No iba a matar al AMOR. Ha venido a despedirse -sonaban las palabras en su cabeza. Seguía llorando por él, de rodillas en el suelo, tapándose la cara con las manos, pero esta vez con calma. Hacía frío. Soplaba el viento. Llovía.
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