martes, 8 de julio de 2008

TRES, mi número preferido

Cuando Fran me dijo que me hacía un hueco, entre cita y cita, para el viernes pensé que realmente se había convertido en otra cosa distinta a un amante. Era evidente que era mi gigoló, claro que así era mucho mejor. De esta manera no podía liarme en sentimientos ni en pensamientos de infidelidad: yo pagaba por un servicio que necesitaba, era todo un alivio. A otros le da por beber, por irse a comer con los amigotes, o por comprarse rarezas. A mi por comprar ratos agradables.

Allí, a las 13 horas puntual estaba yo. Un pelín helada porque en pleno Diciembre eso de estar en la sala desnuda, por muy calentorra que llegase, no mantenía mi temperatura corporal. Después de unos cuantos sobes empecé a entrar en calor, o empecé a estar más calentorra, no sé, solo recuerdo que los pies no llegaron a tonificarse en ningún momento.

- Ya está aquí, ha llegado, le digo que pase? -dijo Fran.

- Quién, de qué me hablas?

- Te dije que vinieses el jueves porque ese día él podía hacer frente a tus necesidades. Él ya está aquí. Yo le paso y me voy. Es una cita a ciegas.

- Pero Fran, no sabía nada, no me dijiste nada de esto. No es lo que yo imaginaba. Me va a gustar?

- Creo que sí. Es un portentado.

- Vale, pero no me dejes sola, por si acaso no es mi tipo.

- Bueeeno, me quedo hasta que me hagas una señal.

Entonces, sin más dilación Fran sale de la sala y oigo que dice: "pasa, te está esperando".

Imposible acordarme de todos los pensamientos que circularon por mi cabeza desde que se abrió la puerta hasta que le ví aparecer. Ese tipo de la cabeza rapada desde luego no era mi estilo, pero la incertidumbre, el nerviosismo y aquella famosa frase de mi amiga Pato "you never know where a good fuck is", que repiqueteaba en mi memoria...consiguieron que no fuese capaz de decir que no, que se diese media vuelta y saliese por donde había entrado.

Vale, ya estábamos los tres en la sala. Yo desnuda y ellos dos completa y enteramente vestidos. Claro que no se me ocurrió otra cosa, después de darme los dos besos oficiales de presentación -aquí mi primo, aquí una calentorra-, que decirle "ponte cómodo y quítate el abrigo, que aquí te vas a asfixiar con tanta ropa". Imbécil, eso ya lo va a hacer aunque tú no se lo sugieras, que para eso ha venido.


Pues manos a la obra, mi director me indica el próximo paso porque yo estoy completamente bloqueada.

- Date la vuelta guapa, boca arriba, que voy a relajarte un poquito.- Inmediatamente después le indica al primo - Pedro, masajéale los pies, que los tiene heladitos, con mimo por favor.

Bueno, aquello no pintaba mal, uno sobándome de cintura para arriba y el otro empeñado en los pies -aunque esto más que relajarme me irritaba mucho, no iba yo preparada para un exámen tan minucioso y no me acordaba cuándo me había arreglado las uñas-. Masaje, chuperreteo de pies, de piernas, de muslos, y Fran se retira de la escena con un susurro, "yo me voy un ratito, ahora vuelvo, pórtate bien primo, fóllala bien que es muy exigente".

Dios mío, no te vayas, no he intercambiado ni una frase entera con el primo. Smirty, relájate por favor y disfruta, recuerda "es tu momento". Y entre disfrute y disfrute, vuelve mi querido Fran.

- Cómo vas Pedro?, te estás portando bien?

- Pues creo que voy a necesitar algo de ayuda, sí que tenías razón, es muy exigente.

- Ven falo mío, que parece que falta más actividad por esta zona de aquí arriba. La de abajo está ocupada- dijo Smirty, que ya le había cogido gustillo a la situación.

martes, 3 de junio de 2008

Sin Fantasías

- Hola cariño, qué tal hoy?
- Uff, mucho mejor desde el miércoles. Esa paliza que me diste ha conseguido mantener mis lumbares semi-herguidas toda la semana.
- Ya te lo dije, es mejor atacar fuerte desde el principio, aunque duela un poco. De todas formas tú eres un poco bestia. Hoy no esperes a que te salten las lágrimas para decirme que pare un poquito. Hoy suave, lo prometo.
- Entonces hoy es el día perfecto para que me des ese masaje de relajación que me tienes prometido, porque hasta ahora más que ir al masajista parece que vengo a la sesión maso.
- Vale, lo prometido es deuda, pero lo primero es lo primero. Quítate el pantalón, la camisa, el sujetador...
"Oh! Dios, que manos tiene este tío. Hoy me he puesto el tanga nuevo, se habrá dado cuenta?. Seguro que es imaginación tuya Smirty, tú que tienes la líbido subidita y unas ganas de que te toquen bien, de que te follen bien. Pero, seguro que lo de poner las manos en mi cadera mientras sigue hablando amistosamente, después de crujirte la columna vertebral en la camilla, seguro que ésto se lo hace a todas. Simplemente ha cogido confianza. Claro, que se la estoy dando. Pues sí, hoy es todo muy suave.

Entonces, tras la orden de tumbarme boca arriba, prácticamente desnuda sin más tapujos que mi mini-tanga, baja las persianas de la habitación quedándonos en penumbra, rodea la camilla, se sienta a mi cabecera, me pone las manos en los hombros y acerca su boca a mi oído. Muy bajito susurra: "lo que voy a hacer ahora sólo lo haré si te sientes agusto, si no supone tensión para tí, si en algún momento te sientes incómoda por mis movimientos sólo tienes que decirlo y paro, cierra los ojos, respira tranquila y disfruta de este momento. Es sólo para tí".


"Pero ¿Cómo voy a disfrutar si ya estoy más burra que burra?. Vale, obedezco, inspiro hondo, cierro los ojos y me concentro en la música ayurbeda del equipo. Entonces sus manos impregnadas en aceite de aloe comienzan a deslizarse por todo mi cuerpo y pronto comienza la serie de movimientos que configurarán mi mantra corporal para el resto de mi vida. Desde el cuello por los hombros hasta las palmas de las manos, desde el esternón hasta mis intestinos haciendo círculos en mi vientre, subiendo con fuerte presión sobre mis caderas y rodeando mi forma de mujer hasta la cintura, rozándome cada uno de mis senos, elevándose por la parte anterior del cuello hasta mis labios, pómulos, entrecejo y frente. Pasando por el centro de mi cabeza hasta parar de nuevo al cuello, allí donde empezó la serie.

Concéntrate Smirty, que se va a notar que estás excitadísima. Cambia el ritmo de mi respiración y cambia el ritmo de su serie. Ahora cada vez que pasa por la boca me mete los dedos en la boca y, Joder!, no es mi imaginación, es que baja tanto la mano por mi vientre que llega a tocarme el pubis. De ahí se va a una cadera y con las dos manos masajea cada uno de mis muslos, rozándome con los dedos la entrepierna. O me follas ya de una vez o rebiento, pero si debo de haber mojado hasta las patas de la camilla. No puedo dejar de respirar con dificultad y de gemir casi en silencio. Esto no puede decirse que sea una sesión de relax, pero ¡cómo me voy a quedar cuando el bulto que estoy sintiendo en mi cabeza lo tenga más abajo!. Se acabó, es mi turno.

¿Qué es lo que tengo más cerca de mi boca?. Pues a por ella."

Demonios




Sí, existen y acampan agusto a nuestro alrededor. Se nutren de los miedos ajenos, de su ignorancia y de su debilidad física o intelectual. Utilizan infinitos recursos que les hacen parecer seres inteligentes y desvirtualizan la verdad en un chasquido. Entran, salen, calculan, destruyen. No acarrean una pizca de remordimiento. Matan la frescura, la inocencia y el verdadero amor.

Responden únicamente a sus bajas necesidades y no tienen límites. Se ríen de todo y de todos, porque son conscientes de su fuerza. Pero tienen una debilidad, todos presentan un punto frágil. Sólo hay que indagar, con firmeza, noquear.

Seguiremos golpeando. No nos abatiremos. Aunque aparezcan en nuestros peores sueños anunciando su próxima hazaña. Que les jodan. Nuestro miedo se tornará puño. Nuestros temores valor. Sólo hay que saber que nuestra fuerza es mucho mayor, porque somos muchas más las personas buenas.

Ahora hace falta que los jueces también entren a formar parte del común de las buenas personas, para que la verdad no nos parezca una quimera.

lunes, 2 de junio de 2008

OBEDIENTE

Pero mira que soy obediente. Me dan una colleja y me pongo sin más a escribir. El problema desde hace seis meses ha sido la inspiración. ¡Cómo me falla cuando las penas superan mi entendimiento!. No sé si alguien ha sido consciente de mi duelo, probablemente nadie se ha enterado porque desde que tengo uso de razón me disfrazo, me cuelgo la sonrisa y salgo a la calle como si nada. Pero mi cabeza sigue trabajando en una dirección.

Dicen que debe pasar una media de 12 meses para superar una separación. Y ahora que lo pienso, no me extraña que haya estado tan jodida. Se da la circunstancia de que en menos de 24 meses he sufrido tres separaciones, y las tres con la misma persona (separación-abandono-muerte). ¿Qué más puedo calcular?. Ya sabéis lo mal que se me dan las matemáticas.

Aún así, he salido y sigo abriendo mi escondite. Esto también es parte de la terapia. En breve vuelvo a dar la lata, y en cuantito aparezca Inspiración -que ahora dudo si es hombre o mujer, plural o singular, pues ha hecho falta una bronca casi materna y unos cuantos "post" de mis churris queridas para ponerme en marcha-, vuelvo al ruedo.

Gracias por estar a mi lado, no se qué haría sin vosotras. Bueno, sí lo sé, pero no sería lo mismo.

sábado, 8 de diciembre de 2007

EL TORTURADOR DE MENTES

Hay que ver lo que dan de sí las mentes cuando se las torturan. Lo que viene a continuación fue fruto de la labor de un torturador en toda regla.



"Hoy he aprendido una lección muy importante sobre el comportamiento del ser humano.

El hombre es capaz de hacer el mayor daño posible e inimaginable con tal de superarse asimismo. Y para ello no duda en dañar de manera totalmente gratuita incluso a las personas que le quieren y le admiran. De esta forma, aprovecha para que los demás carguen con sus frustraciones no superadas, poniendo en marcha el famoso truco de la tortilla y haciendo creer al otro que la culpa de todos sus males radica en los fallos de los demás. Así, hasta el hombre de espíritu más elevado, consigue sacarse de encima el problema que le afecta, proyecta toda su rabia, se descarga y finalmente se sale con la suya, que en principio le debe procurar ser más feliz a partir de entonces.

Esto, lejos del principio de compasión, puede adornarse de tal manera que sea imposible discernir entre el “favor” que tratan de hacer a su víctima y el verdadero egoísmo propio de los hombres. Incluso, pueden hacer creer al atacado que parte de su incapacidad para superar ese problema tiene que ver con la mala actitud del otro, que en realidad no es otra cosa que la misma incapacidad y el mismo problema, pues cuando existe reincidencia es bastante fácil imaginar que los dos tienen el mismo problema que superar. Exactamente igual que uno cae ante determinadas circunstancias, el otro cae y recae. Es posible que el pobre de espíritu, además, lo haya deseado antes, pero casi seguro que jamás traicionaría el deseo del otro si no percibiese el mismo deseo.

Si se es un poco inteligente y se tienen tablas, es posible que todo esto se diga y haga en nombre de alguna presencia de carácter superior, bajo sus consejos más directos, y entonces provoquen una total falta de seguridad en la otra persona, que les hará pensar que no sólo son viles humanos sin principios, sino que además son espíritus inferiores jodiendo la vida de otros con más derechos que ellos.

Si además, el inteligente, por su posición y entorno, está bien protegido, el caso está cerrado, pues dormirá y descansará sin ningún problema; al sujeto problemático lo ha sacado de su vida, aunque en su interior sepa que el problema no desaparece tan fácil, pues mañana aparecerá otro pobre de espíritu que le puede hacer pasar por lo mismo.

Algún amigo me dijo que así empezaban las guerras. Debe de ser cierto que cuando un ser humano desea algo que no posee y trata de arrebatarlo por la fuerza, comienza un litigio sin fin. Pero cuando el pobre de espíritu, que también es otro ser humano, es capaz de reconocer la estrategia utilizada por su atacante, no sólo consigue superar el golpe sino que además puede ganar su propia guerra, porque el PERDON seguro que eleva su yo más profundo.

De manera que, en el fondo, la no acción, reacción desmedida y abuso intelectual no parecen el mejor camino para superar frustraciones ni para amar al prójimo. Por el contrario, la paciencia, la ayuda desinteresada y la acción –que a veces implica un esfuerzo desmedido por parte de uno mismo sin necesidad de hacer daño ni de alejar al problemático- pueden ayudar a ser mejor persona y casi seguro mejor ser.

La GUERRA se ha acabado porque ni siquiera va a empezar. A estas alturas, y después de lo que he aprendido sobre el comportamiento humano, prefiero “buscar” la paz
."

viernes, 7 de diciembre de 2007

VUELVO POR NAVIDAD



Ha pasado casi medio año, y mira que he tenido ocasiones para acariciar el teclado. Demasiadas actividades y demasiado miedo. Esto de abrirse en canal es muy terapéutico pero hay que echarle un par. Son mis resistencias, que diría una amiga. Cada vez que necesitas hacerlo te surgen mil y una "obligaciones" que hacer: tienes que poner la lavadora, hacer una tarta, mechar la carne, pasar la aspiradora, cambiar el agua al pez....en fin deberías incluso pasarte la epilady antes de ponerte a escribir.




Risa, pena, soledad, rabia, alegría, angustia, serenidad, amistad, enemistad, fustración, desengaño, pasión...ha pasado de todo, pero casi al final del 2007 voy consiguiendo que la balanza se equilibre. Termino el año con los mismos problemas con los que lo empezé, aunque en menor peso y con muchos otros resueltos.

He sumado amigos, conservado los de antes con mucho esfuerzo y perdido alguno, pero está compensado. He descubierto que mi ser puede amar con la misma intensidad a varias personas y que mi vida es plena cuando ellos están. Debo y puedo disfrutar de lo que tengo.


Claro que quedan trabajos pendientes, pero el 2008 será otro año.


Ahora, me prometo a mí misma esprimir lo que queda del 2007 y volver a casa por Navidad. Estar al lado de mi apéndice, que a sus cinco años es el amor personificado, junto a la que he aprendido infinidad de lecciones en menos de 365 días, y despedir el año a base de fiesta pa mi cuerpo.

martes, 10 de julio de 2007

UN RESPIRO, PORFA


Cuándo tuve la sensación de estar descansando?..Ummm, no me acuerdo. DEMASIADO, esa es la única palabra que me viene a la mente. Ya no digo aquello de "NECESITO UNAS VACACIONES", que la última vez que sugerí algo así me tire un mes y medio en cama, previa visita al hospital.


Por Dios, por Dios...un Respirín.

martes, 19 de junio de 2007

¿TIENES PROBLEMAS?




1 problema, 2 problemas, 3 problemas....
¡Ya se cómo solucionarlos!. Yo, una escéptica de las matemáticas y he comprendido que todo me pasa por no saber sumar y restar conjuntos. La culpa la tienen las monjas por no insistir en ellos y dejar que pasase EGB sin saberme la tabla de multiplicar y sin saber hacer intersecciones entre conjuntos.

Verás, es muy fácil.
  • Primero, haces grupitos con tus problemas: trabajo, hijos, ex-es, economía, amantes, amigos, casa, facturas...en fin, cada uno que apechugue.

  • Segundo, unes en un conjunto los problemas de primera

    fila, el resto los dejas fueras.


  • Tercero, eliges aquellos problemas del primer conjunto que no puedes solucionar tu porque no dependen de ti y haces un subconjunto.

  • Cuarto, echas fuera de una patada este subconjunto del conjunto de problemas de primera fila.

  • Quinto, calculas uno a uno, por orden de importancia o urgencia los problemas reales y, eso si, los solucionas y los eliminas. Hasta que se quede el conjunto vacío. De esta forma podrás ir pasando los problemillas del resto de conjuntos de segundo orden al conjunto principal, con el único objetivo de ir solucionándolos poco a poco....O este paso me lo he inventado?.

No sé, el caso es que los problemas pululantes pueden incluso desaparecer o solucionarse por sí mismos una vez que los has apartado de los importantes, prioritarios y realmente vitales. Se emancipan y se piran de la azotea. Les das tiempo para que se aburran allí en la retaguardia y finalmente desaparecen.

¿Fácil, verdad?. Pues haaala!. A hacer conjuntos, que andamos como locos por una cuestión tonta de sumas y restas. La mala noticia es que estos puñeteros conjuntos pueden ser infinitos, jejeje.





jueves, 14 de junio de 2007

SERENIDAD

Allí, en medio del desierto de Kansas podía ver el cielo infinito, oler el polvo de la tierra que le traía recuerdos de su niñez, podía masticar la paz, sentirse pleno.



De pequeño tenía un caballo de madera con crines de cuerda negra al que acariciaba pensando que era real, y lo fue, se llamaba Far. Había cabalgado con él, se había escapado lejos y a solas muchas veces, en busca de esa tranquilidad que ahora le llenaba. Sabía que ésta sería la última vez que contemplaría aquel paisaje. Los años habían cumplido su misión y además se habían portado muy bien.


Su familia, Tomás y su mujer. Todos formaban parte de sus días y gracias a ellos podía estar allí, en medio del desierto.


Estaba cansado, su cuerpo ya muy frágil apenas podía sujetar tanto hueso y tanta piel, blanca sin pigmentación ni melalina que le protgiese de los fulminantes rayos del sol. Si no fuese por el sombrero, hasta el bello que tenía en la cabeza desaparecería achicharrado. A su lado Far, su fiel amigo, esperaba tranquilo.


No podía haber elegido mejor vida para aprender sobre el verdadero amor. Esta vez transformado en Tomás. Con él conoció el miedo, el dolor, la alegría y la esperanza. Con él había salido a detener bandidos de ocho años, habían cabalgado hasta caer exhaustos, había conquistado chicas en el baile... Tomás había sido su amigo de aventuras, su compañero de hospital, su confidente y su conciencia. El primero que entendería su despedida sería Tomás.


¡Qué cansado estaba!, pero estaba listo. Vió la luz inmensa que se acercaba y se despidió de todos.


Tomás llegó a casa de Kim con su pick-up destartalado. Lucía le vió aparecer desde la ventana y salió corriendo. Desde la puerta entreabierta le preguntó si no estaba Kim con él. Tomás no pudo contestar, sus miradas se clavaron y ambos supieron en ese preciso instante que el final había llegado. Tantos años a su lado, tantas noches en vela, tantas risas y tantas lágrimas y ahora, todo se había acabado. Ninguno podía llorar, sus almas estaban inundadas de tranquilidad y paz. Kim estaba bien. No hubo aspamientos, no hubo drama ni escenas trágicas. Tom se limitó a coger el teléfono para llamar a su mujer, ella era la mejor amiga de Lucía y ahora la necesitaba, pero no acaba de pensarlo cuando apareció a su lado, con la melena negra despeinada y una pregunta en la cara. Ninguno le respondió y ella inspiró hondo.


Fue entonces cuando vieron que algo se acercaba desde el cielo nublado y gris, como el relámpago que sube, una nave. Poco a poco descendió hasta pararse justo delante de los tres. No era demasiado grande, tal vez como un turismo de dos plazas. Allí estaba Kim con una sonrisa que todos creyeron ver algún día pero que nunca imaginaron más sincera.


- Si alguno quiere venir conmigo, este es el momento. Solo puedo llevar a uno. Elegid vosotros.


Deseo, desconcierto, miedo, alegría, tristeza, pánico. Todo y nada. Katrina le dió un beso a Tom, apretó la mano de su amiga Lucía y comenzó a andar. Todos aquellos años de silencio, de fidelidad a su marido y un amor resignado la habían hecho fuerte, muy fuerte. Y sin decir nada se acercó hasta Kim, le cogió la cara con sus manos y le dió un beso. Kim ya lo sabía, la ayudó a subir al biplaza espacial. Echó la mirada atrás y con la misma sonrisa con la que había aparecido, se despidió. La nave despegó lenta en vertical y en menos de dos segundos, desapareció en el infinito del cielo de Kansas. Su tierra natal.

domingo, 10 de junio de 2007

Autoengaño




Ya me lo había advertido Smirty, ella nunca miente. Se puede equivocar pero no miente y sabía que de esta forma no funcionaría.

- Deja que vuele, que experimente, que se aclare y decida lo que realmente quiere hacer con su vida. Aire, que diría tu amiga. De lo contrario se convertirá en un ser triste y aburrido, y poco a poco perderá la ilusión para terminar echándote a tí la culpa de todo aquello que imaginó y soñó y no pudo hacer por tí. Si le dejas, mira lo que pasará.

Y como el que hace zapping y se para en una escena de la serie televisiva de turno, pudo contemplar a aquel hombre, que había decidido abandonarse.

El estaba con una niña mona y discreta, haciendo planes de boda después de organizar su casa. Había hecho lo correcto, pero sus ojos no reflejaban vida. Cada vez que se cruzaba con Ella se paralizaba y un deseo profundo le confundía. Ella reía como siempre, disfrutaba con su gente, amaba a los suyos. Pero él no podía compartir todo aquello. No pudo más. Fue a buscarla para enmendar su error. Sabía que iba a hacer daño a muchas personas, pero su futuro estaba irremediablemente ligado a Ella. Qué tonto había sido, cuánto tiempo desperdiciado por miedo. Ella, por supuesto, como en toda telenovela mega-rosa que se precie, le estaba esperando.

Ya, pero yo no le había hecho caso a Smirty. Estaba subestimando la capacidad del otro. El engaño pasaba por creer una vez más que mediante mi inteligencia, siempre superior, podría dar un giro espectacular a la situación. Estaba segura de poder manejarle, que pareciese haber soltado el cordel, no sin antes asegurarme de haberlo atado bien al dedo. Así podría volar pero no ecaparse.

Ese era el error, el verdadero autoengaño. Smirty lo sabía y yo también. Esa no era la solución. Ahora no reían como antes, el tedio y el silencio eran evidentes. No había conversación interesante que seguir, aunque a modo de consuelo se dijese a si misma que en el fondo no buscaba un compañero de oratoria divina. Solo los escasos momentos de cama tapaban aquella relación medio muerta.

- Debes dejar que se vaya y que se equivoque si se tiene que equivocar. Es duro, pero hay que hacerlo. Ya sé que estás cansada. Por eso mismo debes hacerlo. Suelta la cuerda. No la agarres con tanta fuerza. ¡Venga, hazlo!. Mañana te sentirás mejor, y si me he equivocado, enseguida lo sabrás. Has arriesgado, puede que ganes...o no. Así marcha la vida.


Adiós corazón, buena suerte!