
-
Hola cariño, qué tal hoy?
- Uff, mucho mejor desde el miércoles. Esa paliza que me diste ha conseguido mantener mis lumbares semi-herguidas toda la semana.
- Ya te lo dije, es mejor atacar fuerte desde el principio, aunque duela un poco. De todas formas tú eres un poco bestia. Hoy no esperes a que te salten las lágrimas para decirme que pare un poquito. Hoy suave, lo prometo.
- Entonces hoy es el día perfecto para que me des ese masaje de relajación que me tienes prometido, porque hasta ahora más que ir al masajista parece que vengo a la sesión maso.
- Vale, lo prometido es deuda, pero lo primero es lo primero. Quítate el pantalón, la camisa, el sujetador...
"Oh! Dios, que manos tiene este tío. Hoy me he puesto el tanga nuevo, se habrá dado cuenta?. Seguro que es imaginación tuya Smirty, tú que tienes la líbido subidita y unas ganas de que te toquen bien, de que te follen bien. Pero, seguro que lo de poner las manos en mi cadera mientras sigue hablando amistosamente, después de crujirte la columna vertebral en la camilla, seguro que ésto se lo hace a todas. Simplemente ha cogido confianza. Claro, que se la estoy dando. Pues sí, hoy es todo muy suave.

Entonces, tras la orden de tumbarme boca arriba, prácticamente desnuda sin más tapujos que mi mini-tanga, baja las persianas de la habitación quedándonos en penumbra, rodea la camilla, se sienta a mi cabecera, me pone las manos en los hombros y acerca su boca a mi oído. Muy bajito susurra: "lo que voy a hacer ahora sólo lo haré si te sientes agusto, si no supone tensión para tí, si en algún momento te sientes incómoda por mis movimientos sólo tienes que decirlo y paro, cierra los ojos, respira tranquila y disfruta de este momento. Es sólo para tí".
"Pero ¿Cómo voy a disfrutar si ya estoy más burra que burra?. Vale, obedezco, inspiro hondo, cierro los ojos y me concentro en la música ayurbeda del equipo. Entonces sus manos impregnadas en aceite de aloe comienzan a deslizarse por todo mi cuerpo y pronto comienza la serie de movimientos que configurarán mi mantra corporal para el resto de mi vida. Desde el cuello por los hombros hasta las palmas de las manos, desde el esternón hasta mis intestinos haciendo círculos en mi vientre, subiendo con fuerte presión sobre mis caderas y rodeando mi forma de mujer hasta la cintura, rozándome cada uno de mis senos, elevándose por la parte anterior del cuello hasta mis labios, pómulos, entrecejo y frente. Pasando por el centro de mi cabeza hasta parar de nuevo al cuello, allí donde empezó la serie.
Concéntrate Smirty, que se va a notar que estás excitadísima. Cambia el ritmo de mi respiración y cambia el ritmo de su serie. Ahora cada vez que pasa por la boca me mete los dedos en la boca y, Joder!, no es mi imaginación, es que baja tanto la mano por mi vientre que llega a tocarme el pubis. De ahí se va a una cadera y con las dos manos masajea cada uno de mis muslos, rozándome con los dedos la entrepierna. O me follas ya de una vez o rebiento, pero si debo de haber mojado hasta las patas de la camilla. No puedo dejar de respirar con dificultad y de gemir casi en silencio. Esto no puede decirse que sea una sesión de relax, pero ¡cómo me voy a quedar cuando el bulto que estoy sintiendo en mi cabeza lo tenga más abajo!. Se acabó, es mi turno.
¿Qué es lo que tengo más cerca de mi boca?. Pues a por ella."