DEFINICIÓN: Tener envidia. Lamentar el bien ajeno. Desear o apetecer para sí lo que otro tiene.
SINÓNIMOS: Ambicionar, anhelar, ansiar, apetecer, codiciar, desear, querer, incitar, resentirse, disgustarse, consumirse, rivalizar.
Después de leer algún comentario ajeno, me he puesto a analizar. ¿Sufro de envidia?. Y después de un rato, pensándolo bien, creo que descarto la idea de ser envidiosa en el sentido más despectivo de la palabra.
No lamento el bien ajeno. Al contrario, me alegro de que los demás disfruten de lo que tienen, porque en la mayoría de los casos se lo merecen y se lo han currado.
Puede que sí, que en algún momento desee para mí esa felicidad ajena, la complicidad de la que disfrutan unos y otros, pero eso es más parecido al anhelo, porque en el fondo todos deseamos encontrar con quien compartir sentimientos, momentos, lugares.... Quién no ha deseado la felicidad personificada en los demás alguna vez?. Decididamente no. Ésta sería envidia de la "buena". Deseo que los demás sigan disfrutando de ese logro por mucho tiempo.
No intento rivalizar para conseguir aquello que alcanzaron otros. Si con rivalizar se entiende utilizar cualquier método por maquiavélico que sea. Yo me trabajo lo que creo que merece la pena, y soy capaz de compartirlo pensando en los demás, no soy codiciosa. Entonces, tampoco soy envidiosa.
Resentirse, consumirse, incitar (a algo perverso entiendo), no creo que lo haya exteriorizado nunca. Cuando me resiento por algo, me refugio. Cuando algo me consume, me cabreo conmigo misma, y soy incapaz de incitar a nadie contra nadie y contra nada. ¿Que me quejo?, esa es la única vía de expresión que llego a utilizar cuando algo no me parece correcto. Pero contra ese defecto, siempre se me puede replicar. De ahí nace la discusión y hasta el entendimiento. No de la envidia.
El silogismo quedaría:
Si
No lamento el bien ajeno
No ambiciono
No rivalizo
No incito al mal
Luego
No soy de naturaleza envidiosa
Qué es lo que siento entonces, si no es envidia?. Simplemente pena por lo que no es.
En varias ocasiones, en distintos lugares y distintas personas, me dijeron: prepárate porque la negatividad te llegará en forma de envidias. Levantas envidias y no sabes por qué. Nunca le di importancia, pero empecé a prestar atención. Nunca se me pasó por la cabeza que la envidiosa fuese yo. Es más, ahora puedo gritarlo a pulmón abierto !No soy envidiosa!... ni tampoco rencorosa.










